En defensa del Arte digital, y en busca de maneras de hacerlo rentable

En su fenomenal artículo en pro a las obras realizadas utilizando computadoras, el artista norteamericano Eric Wayne resume la falacia lógica que nos hace pensar que no tienen mayor valor: “Por supuesto que el original es mejor que una copia del mismo. Luego, sin pensarlo mucho, el que discute simplemente pensará que cuando de una pintura digital se trata, no existe original alguno, porque no hay pintura física. Entonces, ellos piensan, todo lo que tienes es una copia de nada, lo cual la hace menos que nada.” Volvemos al debate sobre las cualidades únicas del original enfrentadas a la conveniencia de las copias, y debemos recalcar que en ese aspecto la tecnología nos brinda cientos de posibilidades y una flexibilidad que no debemos ignorar.

Quizás nos estamos disparando en el pie con la obvia subvaloración que le damos al arte digital. Quizás traicionamos a nuestra generación al enfocarnos en los valores que nuestros antepasados consideraban sagrados, al no respetar las posibilidades que brinda la tecnología. En la red, el debate en torno a la validez del arte digital está en pleno desarrollo, “Todo el mundo asume que por ser digital y a través de una computadora, es fácil, que es asistido”, afirma nuestro fundador, Oscar Cartagena. No es necesario cambiar los parámetros, nadie discute todo lo que hace majestuosas las obras del pasado, nadie discute el valor de los clásicos, pero probablemente debamos replantearnos ciertos prejuicios con respecto a los productos artísticos realizados a través de computadoras.

“Bare Knuckle Brawl” por Eric Wayne.

Prosiguiendo con su defensa, Eric Wayne compara la pintura digital con otras artes en las que lo digital es más que permitido: “Exactamente como un músico puede utilizar computadoras y sintetizadores para generar música y sonidos tradicionales, como también material que esos otros medios no pueden hacer, lo mismo es verdad para el arte digital.” Igual, quizás sea sólo cuestión de tiempo, la música computarizada no siempre fue tomada en serio y hasta enfrentó cierta persecución en el pasado. El argumento suena más tonto aún si lo llevamos al terreno de la literatura, “Utilizando esta lógica, toda escritura realizada en computadora sería similarmente puramente basura cerebral, lo cual incluiría casi cualquier novela escrita en las últimas dos décadas. El arte se da en la imaginación, no en los poros de la piel.

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La realidad económica del Arte Digital

En su ensayo “Adiós al original. Ideas en defensa del valor estético de las reproducciones de arte”, el cual analizaremos con detalle en un próxima ocasión, el filósofo español Jesús Ángel Martín Martín afirma “Sin embargo hemos asistido en los últimos años a un desarrollo espectacular de la tecnología que permite realizar copias tan perfectas como los originales. Esto hace que se difumine enormemente la diferencia entre arte y objeto estético; el primer concepto encaja en la teoría estética tradicional y sigue siendo caro y elitista; sin embargo cada vez es más fácil acceder a objetos estéticos gracias a los avances tecnológicos.” Nuestros antepasados sólo tenían la falsificación, la cual tiene su encanto, pero nosotros al fin desbloqueamos el poder de crear mil millones de copias idénticas: Y al estar en una era digital sería ilógico no aprovecharnos de las obvias ventajas que eso presenta.

El problema, como suele suceder en todos los aspectos de la vida, es económico. Para darle rienda suelta al debate Oscar hace las preguntas correctas: “¿Cuál es el valor del arte digital? ¿Del artista digital, en su rol dentro dentro de lo que será nuestra huella generacional como desarrolladores de arte de nuestros tiempos? En 100 años, ¿los que estudien arte se basarán también en la vieja escuela? ¿O vamos a tener “nuevos héroes” que representen mejor nuestra visión y realidad que vivimos/queremos? He ahí el dilema del artista digital.

El problema está siendo atacado desde varios ángulos, “El valor en el mercado del arte se basa en un puñado de factores subjetivos y socialmente-determinados. No existe una razón real para que los trabajos digitales no puedan acumular los mismos valores que los cuadros al óleo, sólo necesita existir una cultura que aliente a invertir en ellos y un sistema que regule su autoría y propiedad”, dice la escritora/ directora Whitney Mallett en un artículo para Daata Editions, compañía dedicada a vender obras de arte new media: sonidos, videos, poesía y arte basado en la web. Al comprar, un coleccionista obtiene archivos digitales sin marca de agua que quedan disponibles en su cuenta en el sitio web y puede bajar a cualquier dispositivo, más un certificado de autenticidad firmado por artista y organización. Supongamos que lo vende, sus copias pierden todo valor y el certificado es anulado y se traspasa a su nuevo dueño.

Quizás sea cuestión de tiempo e iniciativas como Daata – y humildemente Posterity – lograrán el cambio mental necesario para lograr que el arte digital gane la aceptación económica que dará lugar a la aceptación en general. Describiendo a sus potenciales clientes, Whitney Mallett nos da una visión de a donde podemos lograr, “… Hacer crecer la cultura de inversión y apreciación del arte new media. Los clientes están haciendo la compra de trabajos basados-en-pantalla atractiva para una audiencia más amplia de coleccionista mientras al mismo tiempo apoyan a los artistas que trabajan en estos medios, haciendo contribuciones valiosas en pro de construir un mercado sustentable.” Algo parecido podríamos decir de nuestros fantásticos clientes, los cuales son los primeros en apoyar a la amplia gama de piezas de arte exclusivos de artistas del mundo que hemos seleccionado para ti.

Entonces, ¿qué piensan? ¿Es el valor del original tan importante en el mundo actual como lo era en el pasado? ¿Lograremos crear un mercado que aprecie y apoye el arte y los artistas digitales? ¿Qué opinan del modelo de Daata Editions? Y en cuanto a las preguntas de Oscar, ¿Cuál es el valor del artista digital, en su rol dentro dentro de lo que será nuestra huella generacional como desarrolladores de arte de nuestros tiempos? ¿Qué tal lo estamos haciendo como generación? Siéntanse libres de contestar, opinar o elaborar sobre cualquiera de estos temas en los comentarios.

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